jueves, 6 de septiembre de 2012

Un sueño mágico...


Me vi en medio de nubes y más nubes envuelto por la majestuosidad de un inmenso cielo, tenía la sensación de estar flotando en el aire, elevado, permitiéndome el poder observar y disfrutar en primera línea de tantísima belleza, cuando de repente, desde la nada, apareció un alma que estaba realizando un sigiloso vuelo siguiendo el rebufo de un pájaro, en muy poco este pájaro acababa transformándose en un águila para por fin en unos instantes desaparecer, sin más, dejando el cuerpo de este alma experimentar la libertad de un vuelo en directo siendo él el que llevaba las riendas, ¡un vuelo que de seguro no olvidaría jamássss!.

Al presenciar este maravilloso regalo apareció un interrogante revoloteando en mi cabeza: ¿podría hacerlo yo también?, y en un abrir y cerrar de ojos apareció mi cuerpo en pleno vuelo siguiendo la estela de un ave que me guiaba en el planeo, era una sensación indescriptible, bella, en la que se hacía muy difícil el ponerle palabras. 

Al cabo de un rato de estar ahí arriba sentí que yo también estaba siendo observado por otra alma; esta alma estaba lejos, pero sus pensamientos parecían estar muy cerca de mi, tanto que los escuchaba sin ningún tipo de impedimento, como si el cielo se encargara de hacerme de transmisor; sentía con claridad su duda, y esta era: ¿será capaz de seguir el vuelo de un águila?, y..., como si se tratara de algo mágico apareció un águila en frente mio que se desviaba del rumbo que llevábamos lanzándose en un espiral descendente que daba bastante vértigo. Aliado con un impulso de valentía decidí seguirla dejando al otro lado al ave que me había acompañado hasta ahora, atrás también dejaba el miedo a como lo haría y de si de verdad sería capaz de seguir el vuelo del águila, ¿o no?; y así con esta fuerza que me acompañaba comencé a sentir la elegancia del vuelo, la vivacidad de los giros y una sensación de dicha, de gozo, que hacían mella en mi... ¡Era una experiencia maravillosa!, ¡estaba planeando detrás del águila!, ella me enseñaba a volar siempre por el lugar correcto, seguro, pudiendo disfrutar de paisajes maravillosos, del roce del viento en la cara, de la textura de las nubes y como no de disponer de la astucia de cambiar el rumbo del vuelo a mi merced, disfrutando de la  libertad y alegría que esto supone, hasta darme cuenta de que ahora ya estaba en pleno vuelo sólo, sin tener que depender de nadie y ,,,, ¡¡¡pufff!! 
Desperté y se acabó el sueño, aquí os dejo la moraleja.

Enseñanza o moraleja: 

Siempre hay personas delante nuestro que nos enseñan lo que somos capaces de hacer, personas que nos muestran con su ejemplo a volar, recordándonos nuestras infinitas capacidades, pero hay que decir que también hay otros que dudan, tanto en ellos mismos como en lo que puedan hacer los demás. Éstos son los que en cierto momento nos darán el toque final para envalentonarnos y seguir con lo que nos dicta nuestra alma. Fijaros muy bien en los que ya han aprendido a volar, hasta que vosotros también consigáis hacerlo por vosotros mismos, y después emprended vuestro propio vuelo, dejando el miedo atrás y acercándoos a vuestra propia aventura. ¡¡Esta aventura que hará que muchos de los que vienen atrás crean que es posible realizar nuestras historias, nuestras realidades interiores!!


                                                                                         Fernando Rico Soler

2 comentarios:

  1. Que bonito Fernando y cuanta verdad en tus palabras, he tenido una sensación de alegría y libertad al leer tu texto precioso, gracias por hacernos perder el miedo y demostrar que todos podemos volar y cumplir nuestros sueños.

    ResponderEliminar
  2. ¡Buenas Angie!, siento que este sueño forma parte de un sueño que vive latente en el inconsciente colectivo de la humanidad entera, por eso quiero hacer llegar este enorme gracias a todos por haberme hecho partícipe de esta entrañable experiencia y como no por todo lo que ha aportado a mi vida.

    ResponderEliminar