
Cuando uno se obliga a no decepcionar a los demás por responder en cierta manera a sus expectativas, o por respetar sus usos..., eso empuja a determinadas personas a volverse más exigentes con nosotros, como si sintieran que es nuestro deber someternos a sus deseos. Eso les parece en efecto completamente natural.
La libertad está en nosotros mismos. Debe proceder de nosotros. No esperes que venga del exterior. Nadie cambiará tu vida si no lo haces tú. Es mucho mejor encarnar uno mismo la vía a seguir, y ser finalmente un modelo para los demás, que simplemente denunciar y criticar.