Nuestra vida, nuestro porvenir, no depende de los demás...
Nuestra vida, nuestro porvenir, no depende de los demás y sin embargo sentimos la necesidad de conformarnos con lo que sea que ellos aprecien. Tememos decepcionar y ser rechazados, es por eso por lo que no nos permitimos expresar realmente lo que sentimos, no nos comportamos según nuestros deseos. Hacemos esfuerzos para adaptarnos a las expectativas de los demás. Y es nuestra propia iniciativa, nadie nos lo pide, ni nos obliga a hacerlo. Creemos que de lo contrario no vamos a gustar o que ya no nos querrán. Por lo que, sin ni siquiera darnos cuenta nos imponemos muchas obligaciones, entonces nuestra vida se vuelve molesta y ..., de pronto, ¡no te sientes libre!. A veces puedes llegar hasta odiar a los demás por este mismo motivo.
Cuando uno se obliga a no decepcionar a los demás por responder en cierta manera a sus expectativas, o por respetar sus usos..., eso empuja a determinadas personas a volverse más exigentes con nosotros, como si sintieran que es nuestro deber someternos a sus deseos. Eso les parece en efecto completamente natural.
La libertad está en nosotros mismos. Debe proceder de nosotros. No esperes que venga del exterior. Nadie cambiará tu vida si no lo haces tú. Es mucho mejor encarnar uno mismo la vía a seguir, y ser finalmente un modelo para los demás, que simplemente denunciar y criticar.
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