Hoy se me ha ocurrido rebuscar por mails que tenía sin abrir y he topado con este escrito que me ha parecido muy interesante... ¡Gracias Paquita por hacernos participes de estas reflexiones!.
Tenemos en la cabeza la imagen de... un hombre perfecto y lo buscamos, intentamos que nuestras parejas se adapten a esa imagen y los forzamos para que se parezcan al hombre de nuestros sueños. Pero eso no sucede y entonces nos colocamos en el papel de víctimas. Muchas queremos intensidad y al mismo tiempo necesitamos seguridad. ¿Por qué? Porque somos humanas y vivimos a merced de nuestro personaje, dominadas por el ego, como todo el mundo. La dualidad funciona así. Sólo hay una manera de parar esta esquizofrenia sentimental: anclarse en el presente. ¿Cómo?
1.- Limpia el pasado, perdona tus viejas relaciones, investiga cual fue tu parte de responsabilidad y destierra el victimismo. Ya aprendiste, ahora suéltalo…
2.- No imagines el futuro. No te pierdas soñando con una relación supuestamente perfecta ni te castigues imaginando una vejez solitaria o una pareja que te trata mal. Ábrete a lo que la vida te traiga, sin expectativas.
3.- Cultiva la autoestima, dedícate a hacer las cosas que te gustan y nunca te compadezcas de ti misma. La vida es mucho más que una relación y puedes enamorarte de la existencia entera. La luz que desprendes cuando estás a gusto contigo misma, nunca pasa inadvertida.
4.- Explora las relaciones que aparecen de forma relajada, desenfadada, no exigente. Mira a ver qué puedes compartir. En lugar de seguir forzando que la relación se amolde a tus ideales, abre tu mente sin abandonar el respeto por ti misma.
El sufrimiento surge cuando quieres lo que no existe; deja de imaginar y pon atención al presente. Byron Katie dice que cuando estás enfocada en cambiar al otro y en intentar controlar la vida de los demás, no te queda energía ni tiempo para dedicarlo a ti y es cuando más sola te sientes.
La persona más importante de tu mundo, la primera persona de la que debes ocuparte y la única de la que eres totalmente responsable, eres tú misma.
Mara Parvati
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