Por la mañana, cuando miráis la salida del sol, pensad
que estos rayos que vienen hacia
vosotros son criaturas vivas que pueden ayudaros a resolver
vuestros problemas del día. Pero solamente los problemas del día,
no los del día siguiente. Mañana, deberéis de nuevo ir a
consultarlos, y sólo para un día. Estas entidades no os
contestarán nunca para dos o tres días de antelación. Os dirán:
«Inútil hacer provisiones para más de un día. Cuando volváis
mañana, os contestaremos.» Cada día comemos, y no hacemos en
nuestro estómago provisiones para una semana, solamente para
el día, y al día siguiente comenzamos de nuevo. Pues bien,
con la luz ocurre lo mismo, porque la luz es un alimento que
debemos absorber y digerir cada día para que se convierta en nuestros sentimientos, pensamientos, inspiraciones... ¿Por
qué no tenemos con respecto a la luz la misma lógica que con
el alimento?.
Omraam Mikhaël Aïvanhov.
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