lunes, 16 de julio de 2012

Encontrando nuestro Maestro...

Poesía dedicada a Trudis, un ser extraordinario y un verdadero ejemplo para nuestras vidas.



El maestro no está en el que cree saberlo todo,
sino el que se deja llevar sin saber a donde
siguiendo el hilo del profundo Corazón;
en el que se atreve a experimentar, a caer,  
sin tener que reprocharse a si mismo,
y si por lo que fuera lo hiciera..., 
en el que se da la opción de recomenzar
 bañándose en el más puro Amor.
Está en el que conoce el libre albedrío,
 por eso toma sus propias decisiones
y deja que los demás también lo hagan;
en el que no espera aprobación de nadie,
sabiendo que el es el único responsable 
que existe en su preciada vida;
en el que percibe lo bueno que hay
en cada situación, en cada persona...;
en el que tiene clara su finalidad en la vida,
y sabe que esta está muy ligada al Amor Incondicional;
en el que le pone un toque de humor a la vida,
entendiendo que ésta es como un juego que no termina,
   por eso, en ocasiones, hasta se permite reírse de si mismo.
Está en el que se atreve a expresar todo el Amor que lleva dentro,
de cualquier manera que se le ocurra, sin miedo,
y sin ningún tipo de barrera o limitación;
en el que percibe que  la vida es como un río,
en el que puedes dejarte fluir y disfrutar,
o por el contrario nadar a contra corriente
viendo como te cansas y enfermas...;
en el que cuando se encuentra con un conflicto,
opta por parar, respirar, dejando un espacio
para reconectar con su esencia, con su ser, 
y así comprobar el efecto de este grandioso regalo.
Está en el que tiene fe total en su finalidad
 y por eso la sigue día y noche sin parar;
en el que dando servicio a los demás
observa el vislumbre de la verdadera felicidad;
en el que aunque tenga miedo,
se dirige hacia el para enfrentarlo,
dándose cuenta que cuando se le aproxima,
éste se va y desaparece, sin más;
en el que se da la oportunidad, 
de buscar, de indagar, hasta encontrar 
su verdadero lugar, sea el que sea...;
en el que sabe que cuando aprende una lección,
hay muchas otras detrás esperándole;
en el que reconoce sus partes extrañas, 
éstas mismas que le hacen sentir mal,
 provocándole separación, alejamiento,
para después desde la calma y la aceptación
 abrazarlas desde la conciencia del corazón;
en el que tiene la valentía de romper con la monotonía,
entendiendo que así la mente pierde todo control,
uniéndose al constante cambio en que está inmersa la vida,
llegando a disfrutar así de la magia de lo nuevo, lo inesperado;
en el que comprende que una buena parte de su realidad
 es consecuencia de sus pensamientos, gestos y acciones.
El maestro está en el que se aferra a la luz, a la vida, 
incluso envuelto en la más aparente oscuridad.


                                                                              Fernando Rico Soler

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