Cuando se posa un material absorbente sobre agua, éste
absorbe la cantidad que necesita, dependiendo de su permeabilidad, e
independientemente de la cantidad de agua que haya.
Una esponja en el mar, se llenará de agua, pero
no más de la que cabe en su estructura.
Así debemos entender el amor.
Por muy llenos que estemos de amor para
entregar, ninguna persona sentirá más que lo que esté dispuesto a sentir. No
nos debemos sentir obligados a dar más, pero sí tenemos que tener las reservas
suficientes en nuestro corazón para todo ser humano que la requiera.
Caminemos por la vida como un océano de amor en
nuestro corazón y atendamos a todo aquel que lo quiera beber.

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