La felicidad no se encuentra con esfuerzo y voluntad, reside aquí mismo, en lo más intimo, en la relajación y en el abandono. No te inquietes, nada hay que deba hacerse. Todo lo que surge en nuestra mente carece de importancia pues está desprovisto de toda realidad. Sin apegarte, sin juzgarte, deja que el juego de la mente se haga solo. Elevarse y caer, sin pretender cambiar nada. Todo se desvanece y vuelve a empezar, sin cesar. La propia búsqueda de la felicidad es la que te impide encontrarla. Es como un arco iris al que perseguimos sin nunca alcanzarlo. Porque no existe, porque siempre ha estado ahí, y te acompaña a cada instante. No creas en la realidad de las experiencias buenas o malas: son distintos arco iris que se presentan ante tí. Tanto esfuerzo por intentar aprender lo inalcanzable, nos agota en vano. En el mismo momento en que abandonamos esa pretensión, descubrimos que el espacio está ahí, abierto, acogedor y confortable. Aprovecha y disfrútalo. Reconoce que todo te pertenece y cesa toda búsqueda. Para qué buscar en la jungla inextricable el elefante que yace tranquilamente en casa. Nada hacer, nada forzar, nada querer. Todo se hace solo. Lama Gendun Rimpoché

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