El Reiki es uno de los muchos caminos que existen para acercarnos a la unidad profunda con nuestras almas, con nuestro ser más puro, con nuestro espíritu y con toda forma de existencia.
Es la oportunidad de indagar, de aprender en el camino del corazón, comprendiendo así un poquito más sobre la auténtica realidad de nuestras vidas.
Es la oportunidad de indagar, de aprender en el camino del corazón, comprendiendo así un poquito más sobre la auténtica realidad de nuestras vidas.
A través de la constancia y practica del Reiki, podemos regular el funcionamiento de nuestros chakras, aportando bienestar a nuestro campo emocional, físico y mental; ayudándonos en el proceso de sanación consciente que existe siempre en nuestro interiores.
También ayuda a deshacer viejos hábitos, creencias, limitaciones que no nos dejan entrar en nuestra capacidad creativa innata por naturaleza.
Aumenta nuestra capacidad de atención en nuestro día a día y nos hace más conscientes y responsables en nuestras vidas, de esta manera no tenemos la necesidad de tener que seguir tirando nuestra basura a los demás.
Nos presta la oportunidad de equilibrar nuestros hemisferios cerebrales, permitiéndonos disfrutar de la armonía entre lo material y lo espiritual.
El Reiki nos ayuda a reconocer partes que no nos gustan de nosotros mismos, de nuestras personalidades, pudiendo abrazarlas con Amor y expresarlas de una forma abierta traspasando cualquier miedo que nos pueda llegar a invadir.
A través de la practica del Reiki con nosotros mismos y con los demás podemos aumentar nuestra capacidad innata y puede que olvidada de gozar de nuestro momento presente con más facilidad, con simplicidad..., sean cuales sean las particularidades e intensidades de nuestras vidas.
Nos permite regular nuestros centros energéticos, nuestros Chakras y poder llegar a encontrar el equilibrio entre el cuerpo, mente y espíritu.
Nos presta la oportunidad de frenar un poco el ritmo de nuestras vidas, pudiendo así reconocer cuando nos está hablando la intuición, la mente intuitiva y no nuestra mente deseosa de banalidades...
Desarrolla el poder de enfocar la energía, promoviendo la efectividad y la eficiencia. Al poder fijar la mente y la vibración del corazón hacia tus objetivos conseguiremos acercar de una forma más liviana el bienestar a nuestras vidas.
Combinándolo con la meditación aumenta la claridad mental, mejorando nuestro grado de conexión con el silencio, el presente y el disfrutar con todo lo que hacemos. Nos ayuda a entrar en un espacio neutro que hay en nosotros mismos y desde allí se nos hace más fácil solucionar conflictos como el estrés, la ansiedad, la depresión, el insomnio y otras muchas enfermedades físicas que tienen su origen en los sentimientos reprimidos, emociones dañinas, actitudes erróneas...
Nos ayuda a dejar el pasado y el futuro en paz para poder enfocarnos en el ahora, en dónde residen nuestras verdaderas realidades, nuestra felicidad, nuestro gozo...
Nos da las fuerzas necesarias para poder enfrentar cualquier miedo que nos podamos imaginar, por muy difícil que nos parezca.
Es un muy buen camino de auto conocimiento y auto realización, que complementado con la meditación, la alimentación, el movimiento de nuestros cuerpos y el contacto con la naturaleza, puede llegar a transformar nuestras vidas de una forma asombrante.

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